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Hoja caída

Otro día, otra sensación de miedo, mismo encierro, encierro en mi escritura, otra repetición. Y así te encuentras en el mismo sitio con el miedo de avanzar repitiendo lo mismo, otra rutina que no sirve, mientras que solo quiero dejar de pensar, nuevas noticias, dolores, nostalgia. Con el miedo a repetir la historia de una década, sumándole menos libertad, más entretenimiento, entre tiempos que avanzan la llegada del frío.

Citando a RYOTA : Mata haru no/Kuru to mo mie nu/Ochiba Kana. «La hoja caída no indica que la primavera vaya a volver».

Y yo me pregunto: ¿ Solo soy otra hoja caída?. ¿Puedo seguir a la diosa Amaterasu siguiendo esas hojas caídas y ver cómo todo mi pasado arde?. ¿Puedo saludar al Sol para decirle mientras se esconde entre nubes que aún me queda algo de fuerza, algo de libertad, algo de movimiento? O me tengo que seguir quedando con el mismo miedo de repetir lo mismo y ser solo otra hoja caída. No sé en que dimensión me muevo, en uno de mis textos antiguos dice que estoy atrapado en el universo 43, y ya ni siquiera sé cómo es este universo, pensé que lo pude comprimir dentro de mi ser, expandirlo y liberarlo y solo veo las mismas rutinas y los mismos miedos.

Así que lucho desde mi pequeño espacio, cuando ya no sirve gritar para pedir ayuda, cuando ya no sirve meditar para que te respeten tu propia espiritualidad. Desde mi propia creación de la desesperación, el aislamiento no sé si elegido o impuesto. No sabemos cuánto tiempo nos queda y nos perdemos en papeles y pantallas. Y nos perdemos la vida en nostalgias y miedos, conspiraciones y noticias falsas, criticando.

Será mejor que siga mirando dentro de mí a ver si todo el Sol que me ha iluminado en esta vida sigue guardando luz para mi, para iluminarte a ti y ver que podemos romper los miedos y las rutinas, salir del universo 43, llegar a una utopía en cada micromensaje que pueda liberarnos, liberar mi ser desde un rayo de luz para viajar por un camino nuevo donde pueda volver a ver tu sonrisa, tu verano, tu primavera. Me pierdo en tus estaciones y no miro el reloj, ya solo veo mi Norte en mi Sur y mi Sur en mi Norte, quizás por eso puedo cambiar tu perspectiva, quizás por eso ya no me quieres entender.

Solo me gustaría salir de esta química que hace que no funcionen mis relaciones. Dejé atrás un conejo blanco, un conejo verde, solo espero que guarden mis figuras para poder crear mi vida sin juicios y sin miedos. Los lobos también los regalé, y así es mi arte de Origami. Cada figura que fabrico espero que pueda proteger a los que me cuidaron en mi soledad compartida.

Imaginé que era de cartón, a todo el mundo le sirvo pero solo me desechan, aunque alguien de vez en cuando quiera venir a reciclarme, imaginé que era de cartón, inmune a las balas, dando cama a los mendigos y juguetes a los gatos, solo saben quemarme para destruirme pero estoy en todo el mundo. Espero que cuides el cartón porque contengo tantas cosas que me pierdo en mi mundo interior, viajo a tantos lugares que por eso no me puedo mover y mi precio será desconocido. No se valora el paquete, pero vuelvo a la vida, y cuando ya no quede nada en este mundo, seguro que te puedes encontrar un pedazo de mi. En una hoja caída.

Guardo mis momentos, solo dime cuando quieres aparecer y hacemos mudanza. Nos cambiamos de nombre, pasamos el mono de las medicinas y nos cuidamos en la naturaleza, donde el sonido del silencio cura, donde el vacío de la inspiración llena, donde solo lleguen ondas que quieran ayudarnos. Nada pudo pasar de otra manera, y ojalá que quizás en otra vida me entiendas. O me cuides, porque no sé cuánto tiempo me queda de nostalgia, de miedos, de preocupaciones, y de ver la vida pasar, esperando, sintiendo que algo puede cambiar con un simple hola de una onda sin retorno, como las que lanzo yo aquí. No sé en en qué estado mental estoy vibrando, pero seguro que resuena hasta los corazones rotos, las mentes rotas y los espíritus rotos. Búscame en ese rayo de luz que guardo desde hace unos años, quizás ahí veas mi corazón, dentro y fuera de mi, pulido, reconstruido y con algún que otro parche más de otra ruptura. En una hoja caída.

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