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Latidos espirituales

Dime cuándo parar, ¿cuánto amor es suficiente?, ¿cuánto hay que escribir? dime cuándo parar.

¿Cuántos latidos tengo que guardar, cuántos tengo que gastar, cuántos tengo que parar?

Dime por qué el corazón no olvida, dime por qué la conexión es en una sola dirección, estoy escribiendo a esa nada que es todo para mí, a ese todo sentimiento que puede que no sea nada para ti.

Perder, ganar, dar, recibir, culpar, perdonar, todo en la dualidad, ¿sí o no?. Y yo mientras aquí soltando cargas, dejando de sufrir en cada texto para que puedan entender la magia de una llamada que puede que no llegue. Habitando en tu olvido.

Habitando en un hogar que ya no siento mío, ni mis textos parecen míos, solo vienen de la fuente de mi inspiración. Escritura del sufrimiento, lo llaman ficción, porque no se creen que se pueda sufrir tanto.

Música en modo aleatorio, dos idiomas, un odio, un amor, una esperanza de amanecer en otra vida contigo. Dime dónde se cura la esperanza, el rechazo, el juicio. Dime si los traumas los cura el dinero, dime si los miedos los cura el amor que no me vas a dar, dime si la vida sigue y yo muero en cada pastilla, en cada inyección que me recuerdan que no me voy a curar. Mente calmada, mente que no quiere hacer preguntas, veo muchas mentes y pocos corazones. Sobrevivo, lo sobrellevo, lo supero, lo cambio, te pongo en mi piel, en mi mente y en mi corazón y aún así no me sirve ni para que me des una respuesta.

Quizás no entiendas mis silencios, quizás no entiendas nada. Solo siente.

Imagino, sueño realidades adimensionales, siento espacios llenos de energía espiritual creados por mi propio ser, en mi propia percepción, cuando trabajo en la nada, cuando libero mis mudras, ya lo dije antes, la naturaleza está en cada yema de los dedos y no me hace falta mucho más, me curo y me recupero en mi escritura de meditación.

Por sí puedo trascender mi estado de armonía a las personas que me leen. Con mis equilibrismos espirituales he llegado a la conclusión que la mejor manera de sentir el Samadhi es cuando sientes el vacío del pensamiento quieto y te unes a la naturaleza, o a la ciudad, o a la escritura o a la lectura, y te sientes uno con el texto, con las teclas.

Personalmente llegué a sentirme unido al atardecer del verano hace unos años y en el camino de la mañana siguiente sentí una esfera protectora a mi alrededor, por esto cada día encuentro más equilibrio aunque no me mueva. Por estas razones me curo, por estas razones no entienden mi soledad, por estas razones dicen que estoy enfermo, cuando no son capaces de entender mis realidades, ni de unirse conmigo como con todo el universo, ni de unirse en un texto como en una revelación, yo ya entiendo que no me hace falta unirme porque de alguna manera estoy unido a mi pequeño círculo de personas importantes, aunque estas me rechacen o discutan conmigo, solo es un reflejo de su malestar a mi evolución espiritual.

Y la respuesta es, que seguiré evolucionando. Seguiré mis latidos espirituales, espero que te puedas unir a estos desde donde quiera que estés y así poder proteger nuestros corazones y nuestros campos electromagnéticos creados en nuestras personas.

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