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Prueba otro día

Otro día pruebas a cambiar, a levantarte con ganas, con ánimos y… nada cambia, nada cambia el hecho del dolor, de la pérdida, de querer aislarse, parece que solo quiero encerrarme en mi pequeña ventana al mundo que es este blog.

Si la rutina es la misma, escuchar consejos, crear rutinas, trabajo, esfuerzo, voluntad, conciencia, conocer lo ya olvidado, volver al sitio para cerrar etapas. Volver con los miedos. Prueba otro día y otro día sin voluntad, sin movimiento, paralizado por el frío.

Pruebo a cambiar desde mis textos, terapia en la escritura, lo que no sé es cuánta carga soporto ya, cuánto me queda de aguante, supongo que muchas personas se preguntan lo mismo en diferentes situaciones y etapas de la vida. Todos llevamos nuestro aprendizaje, y el mío es cada vez más solitario, más introspectivo, cada vez en un mundo más negro donde te quieren pintar todas las ilusiones de colores. Prueba a cambiar otro día, otro segundo, otro minuto, ampliar perspectivas. A trazar un plan sin plan. Quiero improvisar las emociones en una medida que no me deje aislado.

Este texto lo dejé reposar un tiempo, para ver si algo cambiaba de verdad y solo estoy a mitad de camino de poder cambiar mi vida entera, o volver a un encierro de escritura y meditación. Ojalá pudiera sentir cómo se desarrollan estas ideas que materializo en otro corazón, que me entienda desde la superación del alma. Veo como transitan ideas inservibles en mi cabeza, veo el mismo miedo todos los días y yo aquí escribiendo como si me pudiera liberar, el mismo miedo de dejar de ser yo y evolucionar hacia la no forma, no norma, supongo que no soy nada normal, pero a estas alturas no importa.

Encierro de escritura y meditación, medicación e inspiración, con o sin razón, depresión en la emoción, deprisa, sin tiempo de arreglar mi situación, ni fuerza ni ganas, ni energía, en un estado estable donde tengo mi voz interior queriendo romper con todo y realizarse, enfrentarse, estar agradecido por todo lo que he conseguido aquí. Ya no sé si hablo desde la oscuridad que hay en la luz, o desde la luz que hay en la oscuridad.

Cambio de perspectiva, de enfoque, de habitación, pensando fuera de la caja, pensando en elevar mi vibración hasta la fuente del arte disruptivo. Oasis otra vez en mis tres cerebros, desiertos llenos de gente vacía que no entienden, bosques de impulsos, océanos de oscuridad, mientras sigo queriendo ser ese aire que te renueve la energía. Decirte que ya nada es igual, cansado de ver que el motor del mundo es la culpa.

Prueba otro día, cuando tus ojos me vean desde el corazón en un ahora, sin pasado, sin futuro, solo en un momento. Aquí es dónde salgo hacia un mundo mejor, aquí es dónde arreglo mi interior, aquí es dónde estoy libre en un encierro no sé si voluntario, levantándome tras la caída, andando hacia un lugar desconocido, a otra persona desconocida, pero conociéndome más a mi mismo. Habitando ideas, pongo a trabajar a mi mente otra vez más, después de otro duro golpe, de otro rechazo, de otra no atención, cada vez más al margen de la sociedad, en la deidad que habito, respetándome mis tiempos de silencio y soledad, casi buscando el silencio de cada ruido, de cada palabra, de cada reflejo, de cada onda, de cada vibración, ahí es dónde me encuentro con mi ser. Me seguiré conociendo hasta que me reconozcas o me olvides.

Y qué más da el resto, el conjunto, si el conjunto soy yo y me extraigo fuera de la ecuación para ser otra variable desconocida, otra incógnita a resolver. Si la ecuación a resolver es el amor para que sea el motor del mundo y del universo diría que estoy observándola en un equilibrio inicial de reposo que va a la velocidad de la luz y por eso no nos alcanzamos a resolverla. Pero sí sé que el amor es tu compañía.

Todo el esfuerzo y las ganas pueden disolverse en una solución concentrada de una sonrisa parcial de miradas, esquiva y oculta en armónicos que no nos dejan parar un minuto a resolver la ecuación. Siendo la solución tan fácil como compartir, ideas, proyectos, emociones, soluciones, apoyos, ánimos y una chimenea con un fuego que cambie las realidades por nosotros, para poder seguir compartiendo un poco de calidez humana, crepitando, para luego ser cenizas y renacer en la tierra.

En un minuto te resolvería la ecuación del amor como fuerza universal si consiguieras parar a leerme y compartieras conmigo el dolor, la pérdida, la frustración y el enfado. Y así, observando el equilibrio entre lo bueno y lo malo ojalá compartir un mundo más bonito a tu lado, viendo desde fuera todo el espectro de la luz y la oscuridad podrías comprender por qué me duele el alma y sé que sólo compartiendo puedo curarme, que cada persona es un maestro de nuestros reflejos, y cada reflejo es una prueba, por esto quiero compartir mi presente.

Prueba otro día a compartir mi presente, donde te quedes, donde me acompañes, donde me llames y me digas voy ahora, estoy aquí. En este viaje que es la vida, donde solo quiero coger una carretera que me lleve al sol, a la velocidad de la luz llego entre siete u ocho minutos y ahí estaré iluminándote tu camino, en todo tu presente.

Probaré otro día, otro viaje, otro camino, en cada reflejo, en todo el espectro, salgo de las sombras otro día, me muevo en distintos colores, con olor a recuerdos bonitos, con la visión de un nuevo mundo, un nuevo mundo donde no nos hacemos daño y elegimos ser libres en cada paso.

Pruebo otro día a ser, con la responsabilidad de hacerte sonreír cuando me vuelvas a ver.

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