Resentimiento, perdón y agradecimiento.
Por este orden, parece que cualquier destino se puede forjar en en tres pasos bajo diferentes factores actos en la vida.
Al principio y después de unas cuantas decepciones puedo sentir la emoción del resentimiento.
Puede entenderse como volver a sentir lo vivido, re- (del prefijo en latín, repetición), y el verbo
sentire (sentir).
Podría interpretarse como tener varias decepciones con uno mismo, o con el entorno. Pocas veces nos damos cuenta, que en la vida, hay aprendizajes y patrones que se repiten hasta que uno pueda asimilar la emoción, hacer un reconocimiento de esta, y elegir que camino seguir,
Uno que lleva al segundo paso, el perdón, u otro que nos mantiene paralizados sintiendo la culpa.
El perdón también es recíproco, no puede alguien perdonar a otra persona si no reconoce que esta le enseña un aprendizaje donde interiormente surja el perdón en sí mismo.
Poca gente entiende la fugacidad de la vida, lo efímero que son los momentos en toda la historia del universo. Excepto cuando hay catástrofes, y se pierde el trabajo de una vida en un minuto, la gente no entiende, que padecer una enfermedad mental es algo que rompe, rompe la familia, las relaciones, las amistades, el amor. La sociedad, enferma, con o sin estudios, con o sin poder, caen en la visión fácil de pensar que un enfermo mental es un peligro para la humanidad, una amenaza. Uno puede caer, a uno le pueden tumbar en el suelo y sentir el peso haciendo que con esta cantidad de fuerza, levantarse como única opción resulte bastante difícil, porque uno no esta levantando solo su propio peso, si no el peso del juicio de la gente que se cree libre de poder opinar, criticar, juzgar una vida con una etiqueta. El agradecimiento resulta bastante complicado, y no todo el mundo, con las injusticias de este mundo, la maldad, los incontables problemas y conflictos que hay enfrentando a gente que pertenece a distintas ideologías, religión, etcetera, hacen que agradecer los pequeños pero importantes detalles que pasamos por alto no estén en nuestro pensamiento o sentir.
Aun así, si uno puede agradecer tener un techo, comida, ropa, y salud, esto puede crear un cambio interno al darse cuenta que hay mucha gente que ni siquiera puede agradecer a la vida tener necesidades básicas cubiertas.
Por esto, si tengo el privilegio de disfrutar de un café, aunque el día esté complicado, aunque tenga que esperar un tiempo, entenderé que no todo el mundo tiene este privilegio, agradeceré, haré una pausa consciente mental, para cambiar mi interior de tener urgencia, a tener un momento de encuentro con mi paciencia, conversar.
