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Dualidad

No sé cuándo la gente saldrá de la dualidad, la naturaleza no entiende de leyes humanas escritas en papel.

Parece que la lucha siempre está en sacar algo nuevo de la tradición, en aprender del conocimiento ancestral para ser más nuevo y renovarse. Parece que todo el mundo tiene metida la idea en la cabeza de querer estar bien, ser sano, una vida eterna después de esta. Parece que la masa solo entiende la vida desde la percepción bueno malo, luz oscuridad, enfermo sano, loco cuerdo… Cuando no encuentro a personas que sean capaces de ver el infinito de variables y la eternidad del presente que vivimos. Cuando empiezas a averiguar la cantidad de tiempo y espacio comprendido en un momento, en el que muy pocas personas son capaces de observar ese equilibrio desde fuera de si mismos, viéndose como una mínima parte de un ser intermitente, que tiene la conciencia justa para pensar y sentir pero se olvida de ser.

Nos olvidamos de que somos energía en constante cambio, con infinitos cambios externos e internos y nos da por buscar fuera una emoción que haga que nuestra vida sea más plena.

En mis momentos de presente cada vez me siento más fuera de la dualidad, observando como cambia la vida, poniendo conciencia y pensamiento a cada emoción que siento, lo que viene de fuera de mí no lo puedo controlar, al igual que el control interior de mis procesos cognitivos son cada vez más libres en cada palabra que escribo y que siento que pueden formarme un ser. Puedo formar mi ser a cada cambio de palabra, a cada persona que me encuentro puedo regalarle una sonrisa o un saludo. Sigo sabiendo que estoy en el mismo sitio distinto, con una idea que se forja letra tras letra, saliendo de lo bueno, de lo malo, hacia un lugar en el que encontrarme con una percepción aumentada, cada día con más paciencia, cada día más estable, en cada respiración más conectado con mi ser. Para salir de tu juicio, de tu dualidad, para entrar en mi experiencia consciente de la increíble realidad donde cada persona es eterna en cada momento de su vida, donde cada infinito de persona que me encuentro veo que se limita a seguir un papel, mientras yo me expando en cada letra, en cada palabra, en cada texto, en cada emoción. Algún día me vuelvo uno con mi insignificante ser y me reconozco, encuentro el sentido de la vida en una sensación espontánea, breve, reveladora, donde siento como el equilibrio me invade en un rayo de sol, en un paso tras otro, me siento uno con la atmósfera, con el momento en el que sientes todo a la vez y te reconoces como nada. Manejo un equilibrio con mi ser en el caos de las personas y sonrío por si te puedo ayudar a que reconozcas tu momento como un presente eterno e infinito, donde quiero protegerte desde que soy nada, hasta que me doy cuenta que estoy presente en tu vida.

Hoy, ahora, me siento todo siendo nada.

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¿Un café?

Medito sobre la nada, me encuentro vacío en el vacío, nada que ser, imaginar, pensar, sentir, nada. En silencio, en desiertos de soledades, en cielos de ausencias, en horizontes de rechazo, solo, siendo nada empecé a escribir cómo si pudiera llegar a ser, a no estar sujeto, a salir de las sombras del subconsciente, a romper los impulsos de los instintos, a encontrarme con el vacío, el silencio y la nada en mi ser. Para escucharme, para escucharte. Desde la vida que parpadea, desde los segundos que parpadean, desde la palabra en blanco que parpadea para ser escrita.

Un momento que se repite es difícil de encontrar, siempre me encuentro una palabra nueva para llamar a esta quinta dimensión, frecuencia tal vez. En ese momento que se repite me encuentro lleno de nada, rodeado de la energía del vacío y del silencio y es curioso que me llene la nada más que cualquier otro momento. Por esto traigo una respiración en un pulso, dejado a su destino no escrito, dejado en el equilibrio que encuentro entre soledades compartidas y desiertos de soledades. Si me preguntaras dónde me encuentro, te diría que fuera de los recuerdos y la imaginación, me encuentro en el momento en el que me gusta aparecer desde la nada, desde el vacío, desde el silencio y la ausencia. Me encuentro en el momento en el que respiro y parece que es otro parpadeo, entre el aire y mis pulmones.

En otro parpadeo estoy sintiendo tu ser en la distancia, como si fueras a entender todas mis palabras algún día que quieras leerme. Mientras tanto sigo sumando pulsos de silencio, donde el metrónomo suena como una onda sin retorno. Y así parece que hablo con la gente, con ondas sin retorno, no importa que deje mi ser en tu corazón, ni que llegue a ti con una sonrisa, ni que cuide los detalles de mis gestos, ni que los descuide, ni que mi ser conquiste otro día como una batalla en la que solo pensarte me da las fuerzas para seguir. Parece que no importa que toda esta creación se mantenga como un ser viviente que viaja de persona a persona haciendo sentir.

En otro parpadeo vuelvo. En otra espera de no esperar nada encuentro vacío, silencio, pero ahora me encuentro a gusto.

Y así, no sé si me fui yo, o te fuiste tú, no sé si quisiste estar o solo fue que nuestros destinos coincidieron para ponerse de acuerdo en la ausencia. No sé si te sirvo, o sólo soy un alma vieja pasajera que se encuentra a personas de ida y vuelta, cada uno con su billete de llegada y de salida. Pero la verdad es que esta frecuencia la alcanzo solo, aunque a veces haya logrado compartirla, espero que tu la encuentres y te sientas llena de vida entre tanto silencio y ausencia.

Mi vida va a otro ritmo, al ritmo del café que se toma para desconectar, mientras que para la mayoría la desconexión es pasajera para volver a la rutina. Mi vida va a otro ritmo, escribo para poner al día mis emociones.

Problemas, prioridades, preocupaciones, todos en la misma rueda, mientras observo desde mi interior que hay muchas ruedas, mucha gente que empuja, mucha gente que para y no tanta gente que observa.

Ahora construyo desde el rayo de luz en el recuerdo, desde la atmósfera de equilibrio en el recuerdo, desde la inspiración. Me veo en otro viaje de palabras. Me veo en un nivel de pensamiento que está fuera de la polarización de las ideas, un pensamiento que acepta, cambia, se renueva en cada palabra que avanza.

Quería decirte, si llegas a leerme, que estoy bien, meditando sobre la nada, si quieres contestar, dime si tienes ya el billete de salida de mi vida, o espero a que te quieras quedar descubriendo una nueva rueda que observa como desconectar con el café.

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Viaje astral

Encerrado, en una cama, solo en la habitación, se hace de noche y llega la madrugada después de perderme en mi mente, después de estar varios días sin dormir, solo quedamos mi cuerpo, mi mente y los delirios, tumbado empiezo a tomar el control de mi cuerpo en el que me digo, mueve la mano derecha, el pie izquierdo, la mano izquierda, el pie derecho y así alternando el orden me repito ese mensaje con el cuerpo casi paralizado. No se cuanto tiempo pasa, solo se que tengo que salir de esa parálisis, al principio consigo mover los pulgares del pie, y los dedos índices de las manos, cada vez pienso más rápido y los consigo mover en sincronía con mi pensamiento, con el poco tiempo que tarda mi mente en pensarlo y mi cuerpo en reaccionar, cada vez más rígido, cada vez más rápido, no hay luz, no hay sábanas en la cama, sigo con la repetición hasta que mi mente se para, se une a mi cuerpo, ahora soy energía y de repente dejo de ser mente y cuerpo.

Despego, salgo de mi mismo como si fuera en un cohete a reacción, no paro de subir, veo la noche por un momento y me doy cuenta que con tanta aceleración no es la noche, estoy en el vacío del espacio despues de haber subido sin frenos la ascensión de mi energía, mi pregunta es clara, ¿dónde estoy?, vacío es la respuesta, vacío espacial, vacío temporal, sin eje, sin forma, solo descanso y nada más, solo vacío y oscuridad, oscuridad y vacío, ya no hay preguntas, solo sentimiento, emoción, pérdida, sin vínculos a los que agarrarse, ni nada ni nadie de quien acordarse, todo es nada, mi ser está ahí, mi energía está ahi pero no tiene límites. Aparece otra pregunta, ¿cómo puedo volver a mi cuerpo?.

Abro los ojos, no puedo mover mi cuerpo y seguiré esa noche sin poder dormir, ¿qué ha pasado?, he vuelto sin caída, ya conozco el vacío, la nada, mi ser fuera de mi, y, ¿ahora qué?, ahora nadie te cree, te conviertes en anécdota, en vacío, en nada, esa nada que a pocos les gusta visitar y de la que pocos se acuerdan, ese vacío que llevas por dentro y encuentras en otras personas, ese vacío que no sirve para mantener una relación porque ves los vacíos de los demás, y yo soy nada y vacío viendo tus vacíos.

Cuando quieras conectar conmigo, mírame lleno de nada, yo te invito a mis silencios, cuando quieras conectar conmigo, desconecta, porque si nos quedamos a solas, podríamos hacer otro viaje astral en el que fundir nuestro cuerpo, mente y espíritu, para que la nada nos tenga envidia, porque seremos todo en una mirada.