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Silencio

Silencio, dentro, entro, salgo, me miro desde fuera, unos metros alejado de mi persona, viéndome desde arriba con la imaginación, proyección visual, a veces la aumento hasta salir del mundo. Nivel de abstracción aumenta, nivel de confianza que me destroza si pienso en mi oscuridad, que me eleva si pienso en mis logros, y así pienso que estoy en equilibrio si completo mi parte de luz, si completo mi espectro, encuentro el equilibrio espiritual en la escritura, cada día sumando algo de pureza, cada día quitándome algo de odio, cada día inventando un nuevo texto, todos borramos nuestro pasado por propia supervivencia. En los recuerdos somos espectadores de nuestros propios actos, de nuestras propias palabras, en los recuerdos somos simples espectadores de una vida que no volverá y si vuelve volverá cambiada, de otra manera, en el futuro solo imaginamos esperanza, deseos, por esto es tan difícil mantenerse en el momento presente con sus infinitas variables que viajan a la velocidad de la luz.

Se deforma el espacio-tiempo, se renuevan las vidas, los procesos vitales, se renuevan los espíritus, en constante cambio, la contradicción del constante cambio, ahora solo veo los cambios como algo aleatorio, externo, mientras cuido mi interior desde fuera de mi ser, mientras cuido mi exterior con mi energía interna. Ideas que surgen a una velocidad que no puedo retener. En los recuerdos a veces soy un espectador que sufre, en la imaginación veo un futuro lleno de ansiedad y dudas. Si tengo algo cierto es que puedo hacer que este presente avance hacia el equilibrio, hacia el equilibrio de la calidez de los cuidados, del cariño, hacia el equilibrio del trabajo emocional que hace que compartas la soledad de otra manera, desde la escucha, la atención, en este espacio tan increíble que parece que ya tiene vida propia, en estas palabras que parece que ya tienen vida propia, formando un sujeto libre, tranquilo, responsable, aumentando la virtud, haciéndome creer que valgo, que cuido. Me auguran una vida difícil, un camino de vida duro, donde tendré que sacar toda la amabilidad de mi espíritu, la gentileza de mi ser, el cariño de mi sabiduría interior para poder superar lo que venga. Lucho cada día por sufrir un poco menos, dejando de ser espectador y convirtiéndome en creador de mi propio sujeto, aunque la telepatía nómada tenga otra vida propia, pero pienso que siempre estuvo ahí, queriendo salir de mi, y me hace ser solo un medio para comunicar el poder de la luz y su espectro. Presente, en cada palabra, en cada cambio a mejor, espero poder integrar toda esta sabiduría y conocimiento de mis palabras en mi ser.

En el punto cero de equilibrio. En la no forma, en la abstracción, en la proyección, en la perspectiva, fuera de ángulo, oscilando todo el mundo a mi alrededor y yo mientras sintiendo, compartiendo, queriendo. Cierro los ojos y aparece la sombra de la pantalla, vacía, solo el contorno, las letras no están aquí, no están en mi mente, no están en mi ser, están en la fuente de la inspiración a la que me conecto, veo como desaparece la sombra de la pantalla, pero las letras siguen creciendo. La vida del lenguaje es tan corta como cuando termináis de hablar, como cuando termináis de leer, como cuando ya no se quiere escribir más. Entonces queda el silencio, llenándolo todo. Aquí viene la parte difícil, estar a gusto en ese silencio de ideas, pasados, futuros, en ese silencio donde no hay búsqueda, no hay encuentro, no hay revelación, no hay palabras, ni imágenes, solo está la parte del espectro que desconoces, la vibración que desconoces, la energía que desconoces, hasta que aparece un nuevo camino, te espera una nueva vida, en otro día, en otra realidad. Salgo y entro de mi propio silencio interior, salgo y entro en tus silencios, por esto quizás me olvidan o me quieren, no lo sé. El caso es poder componer algo que al romper el silencio te ayude cuando estés solo y no tengas con quien compartir tu soledad. Antes me preguntaba que cuánto precio emocional cuesta mantener un vínculo, cuánto cuesta mantener una confianza, ahora pienso que la respuesta es la comodidad de tu silencio, si te sientes más tranquila en tu silencio durante un largo período de tiempo, al final terminas por perder la confianza. Aún así espero que podáis encontrar la calidez de mis palabras cómo una buena noticia, un pequeño logro, donde gana la inspiración, donde hago que despierte otra mente en otro plano en el que dejas de querer el control y fluyes con lo que la vida te presenta. Otro día romperé el silencio, crearé un nuevo texto, volveré para que sepáis un poco más de la fuente de la inspiración, esa que se encuentra en cada retiro, alegría, presente, vibración, eternamente en lo efímero del infinito…

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