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Brillos

Un nuevo momento, un nuevo día y otra vez la misma sensación…

¿Soy un fallo más en el sistema?, o a caso el sistema es el fallo, ¿cuál es el sistema para entrar a relacionarse desde la soledad?, ¿por qué hay que abrirse o unirse a grupos en un mundo cada vez más individualizado?

¿Importa el individuo? ¿Importan la sociedad y las masas?

Una pequeña lucha contra toda la propaganda de violencia y odio, una pequeña lucha contra todas las críticas y aislamientos. ¿Cuándo perdí mi voz? ¿Cuándo importa más lo que tu quieres entender que la verdad de las realidades unidas por hilos que no llevan a ninguna parte, que dan la vuelta para estar en el mismo sitio distinto? En este hilo que libero quiero llegarte.

En este hilo que libero quiero contar mis aprendizajes, cuando meditas y entras en tu mundo interior resolviendo las ideas exteriores resulta que enloqueces, resulta que llevas una semana, un mes, un año, o décadas en las que el poder de avanzar se ve más limitado, menos cuando escribo.

Otro problema, otro bucle sin salida. Mientras yo salgo de mi ser cuando entro en todos mis posibles pasados y los olvido, vivo el parpadeo del reloj, el cual avanza y me deja atrás cada segundo que no puedo disfrutar contigo, vivo el parpadeo de la letra siguiente que está por crearse, unirse y fundirse en este texto, mientras dejo atrás las preguntas. Ya no sé si vivo en una realidad temporal programada, en una realidad relativa de luces y sombras, en una realidad causal de fallos y aciertos, en una realidad cuántica donde dejo de ser yo y solo soy una sombra en el reflejo de tu visión. Me muevo en diferentes realidades cuando la gente no sabe ni quiere resolver problemas hablando y solo me queda escribir. En otro pliegue, en otra hebra, en otra estrella fugaz que no verás pasar porque solo vives en tu realidad temporal donde lo que importa son los segundos que te pierdes por no querer abrirte a una escucha que está ya demasiado lejos de tu entendimiento.

En otro pliegue del papel, en otra hebra neuronal, me encuentro en una dirección repetitiva donde ya no eres capaz de mirarme. Cuando despiertas y ves la velocidad de vértigo donde se compran y se venden vidas ya dejas de querer al mundo y por esto me deje de querer, solo me salva que guardo amor a un grito silencioso de ayuda que no llega. Refugiado en mi interior, refugiado en mi exterior, otra persona más que poco importa porque solo se habla a si misma, otro individuo robando tiempo para buscar vida, cuando la vida se encuentra en un parpadeo, ese que te perdiste en el pasado y que no va a volver.

Mentiras y falta de tiempo, eso es la vida ahora. Pero, encuentro mi vida en cada parpadeo. Solo me queda cerrar los ojos y esperar a que se cansen de manipularme, me integro en cada función de muestreo y cada vez veo más bajones, más deterioro, mi filtro cada vez más alto, ya no quiero infiltrarme en el resto, ni unirme a su visión cerrada de masas controladas. Mi vida crece y no quiero quedarme al margen. Mi única ayuda soy yo, porque el resto solo quiere robar tiempo, mi grito silencioso se quedará en palabras olvidadas con el tiempo mientras que tú avanzarás hacia otro plano y las constelaciones me dejarán unido a alguna estrella que no podrás alcanzar. Todo el dolor, el daño, el sufrimiento, que programáis para mí, os vendrá de vuelta. Que yo me quedaré en mi estrella, brillando para irme lejos de este mundo en el que me ha tocado pelear con los dioses.

Cuando queráis devolverme mi luz, brillaré mucho más.

Cuando queráis dejarme a oscuras, seguiré viajando desde mis libros…

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